La inflación de octubre habría alcanzado un nivel inferior al 2%, en sintonía con el desempeño del mes previo, según estimaciones de consultoras económicas relevantes. Este resultado se explica en buena medida por la ausencia de aumentos en tarifas durante el período, factor que contribuyó significativamente a contener el avance de precios.
No obstante, la calma en el índice general encubre dinámicas diferenciadas según los sectores. Mientras la inflación núcleo mostró una tendencia a la baja, otros rubros continuaron ejerciendo presión sobre el indicador agregado. En particular, el transporte y los factores estacionales típicos de la época mantuvieron su incidencia al alza.
El segmento de vivienda emerge como la principal fuente de preocupación entre los especialistas. Los valores de alquileres y el costo de propiedades inmobiliarias siguen siendo un ancla para la desinflación más rápida que podría alcanzarse en otros sectores de la economía. Esta presión estructural en vivienda limita el potencial de caída más acentuada en el índice de precios al consumidor.
Las consultoras subrayan que la tregua tarifaria jugó un papel determinante en mantener la inflación dentro de márgenes controlados. Sin este factor, las presiones de otros segmentos habrían generado un incremento de precios más marcado.
El panorama económico muestra, entonces, una inflación que se mantiene bajo control en lo agregado, pero con vulnerabilidades específicas en determinados rubros que seguirán mereciendo atención en los próximos meses.
Imagen: Jakub Zerdzicki / Pexels – Con informacion de Ámbito





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