Existe una brecha de costos que desafía la viabilidad del transporte de madera desde la Argentina. El movimiento de carga por río desde Asunción hacia Rosario ronda los 25 dólares por tonelada, mientras que el mismo producto trasladado por camión desde Clorinda alcanza aproximadamente los 100 dólares. Esta multiplicación de gastos impacta directamente en la competitividad de los operadores argentinos.
El análisis de esta disparidad revela una problemática profunda: la falta de acceso a opciones de transporte fluvial económico obliga a los exportadores locales a recurrir a alternativas terrestres significativamente más costosas. La situación genera una presión constante sobre los márgenes operacionales y limita la capacidad de colocación de producto en mercados internacionales.
Frente a este escenario, AFoA ha presentado una propuesta de flexibilización regulatoria. La iniciativa propone abrir el acceso a embarcaciones regionales disponibles en los casos en que la oferta nacional de transporte resulte insuficiente para cubrir las necesidades del sector. Busca así nivelar las condiciones operativas de los exportadores argentinos.
Pero desde las navieras locales subrayan que la flexibilización debe acompañarse de medidas adicionales. Los operadores nacionales de transporte fluvial plantean la urgencia de reducir los costos fiscales, laborales y portuarios que hoy soportan. Estos gastos estructurales, sostienen, dificultan que incluso con acceso a más embarcaciones el servicio nacional sea competitivo.
El debate expone una tensión entre lo inmediato y lo estructural. Mientras que el acceso a flota regional podría aliviar presiones de corto plazo, la solución integral requiere revisar los costos operacionales que penalizan al transporte argentino. Solo así podrá competir en un contexto regional donde las alternativas logísticas son múltiples y los márgenes comerciales, cada vez más reducidos.
Imagen: Emanuel Galvão / Pexels – Con informacion de Clarín Rural





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