Una transformación relevante marca la industria oleaginosa argentina. El girasol está viviendo su mejor momento en cuanto a volúmenes molidos, alcanzando 2,3 millones de toneladas entre enero y mayo, la cifra más alta en 25 años. Paralelamente, la soja enfrenta su peor desempeño en tres años en materia de procesamiento industrial.

El fenómeno refleja cambios estructurales en las decisiones que toma la industria molinera del país. Mientras que históricamente la soja ha ocupado la posición central del complejo oleaginoso, ahora el girasol gana relevancia con números récord en su transformación.

La cifra de 2,3 millones de toneladas de girasol molido representa un logro importante para este cultivo, que consolida su posición estratégica en la cadena agroindustrial. Este nivel no se veía desde hace más de dos décadas, demostrando el potencial de crecimiento del girasol en el contexto actual.

En el lado opuesto, la soja experimenta una contracción notable. Los volúmenes industrializados en los primeros cinco meses son los más reducidos de los últimos tres años, señalando dificultades en el procesamiento que impactarán en las decisiones futuras del sector.

Los factores detrás de estas tendencias son diversos. Inciden en ellas las condiciones de oferta de materia prima, los precios internacionales de aceites y derivados, la rentabilidad del procesamiento, y las capacidades instaladas de molienda disponibles.

Estos números son especialmente relevantes para los productores, que encontrarán en ellos señales sobre qué cultivos cuenta con mayor demanda de transformación. El girasol emerge como una opción con futuro en la agricultura argentina, mientras que la soja, aunque sigue siendo importante, necesita revertir su retroceso reciente. La estructura del sector oleaginoso nacional sigue siendo dinámica, y estos datos definen el contexto para las próximas decisiones de inversión y producción.

Imagen: Kate Filatova / Pexels – Con informacion de Clarín Rural

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