Un movimiento sísmico de magnitud cinco grados generó alarma en la población riojana y su onda expansiva alcanzó a distritos vecinos, aunque no se reportaron daños graves.

La tranquilidad de la jornada se vio alterada por un fenómeno natural que recordó la actividad tectónica constante de la región cuyana y del noroeste argentino. Hubo escenas de panico en la Rioja luego de que se registro un sismo de 5 grados de magnitud que se extendio a cuatro provincias, incluyendo a San Juan, Mendoza y parte de Córdoba. Según los informes del Instituto Nacional de Prevención Sísmica, el epicentro se ubicó en una zona montañosa con una profundidad moderada, lo que permitió que la vibración se percibiera con claridad en los edificios de altura de las capitales provinciales. A pesar de la intensidad del temblor, los organismos de Defensa Civil informaron que no hubo víctimas ni derrumbes de estructuras importantes, aunque sí se registraron roturas de vidrios y caída de objetos domésticos. En algunas localidades riojanas se produjeron cortes temporales en el suministro eléctrico y de comunicaciones debido a la activación de protocolos de seguridad automáticos. La población, acostumbrada a estos eventos pero sorprendida por la duración del movimiento, evacuó preventivamente locales comerciales y escuelas por algunos minutos. Los especialistas advierten que podrían registrarse réplicas de menor intensidad durante las próximas horas, por lo que se recomienda mantener la calma y despejar las salidas de emergencia. El sismo ocurrió en horas de la tarde, lo que facilitó la coordinación de los operativos de relevamiento en las zonas rurales donde las construcciones de adobe son más vulnerables. Este evento resalta la importancia de los simulacros de evacuación y la vigencia de las normas de construcción sismorresistente en todo el territorio nacional.

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