Las autoridades provinciales realizaron más de un centenar de intervenciones de emergencia debido a las inundaciones y daños materiales provocados por las intensas tormentas.

La provincia cuyana vivió una jornada de caos climático que obligó a un despliegue masivo de los equipos de Defensa Civil y bomberos voluntarios. Se informó que Mendoza en alerta casi 150 operativos y decenas de evacuados por un fuerte temporal que azotó la región durante la tarde de ayer. Las ráfagas de viento y la caída de granizo en seco dañaron techos de viviendas y provocaron la caída de cientos de árboles, obstruyendo las principales vías de circulación. En las zonas de viñedos, los productores se encuentran evaluando las pérdidas, que se estiman millonarias dado que la tormenta ocurrió en plena etapa de maduración de la uva. Muchos barrios de la periferia quedaron sin suministro eléctrico debido a la rotura de transformadores por la caída de ramas de gran porte sobre el tendido de cables. Los centros de evacuados fueron habilitados en polideportivos municipales para asistir a las familias que sufrieron el ingreso de agua en sus hogares. El pronóstico meteorológico indica que las condiciones de inestabilidad continuarán durante las próximas 48 horas, por lo que se recomienda a la población evitar circular por calles anegadas. Las clases fueron suspendidas preventivamente en varios departamentos para facilitar las tareas de limpieza y reparación de las escuelas afectadas. El gobernador realizó una recorrida por las áreas más castigadas para coordinar la entrega de materiales de construcción y asistencia alimentaria. Los equipos de Vialidad Nacional trabajan en el despeje de rutas para garantizar la conectividad con las zonas de montaña. Se solicita a los conductores extremar las precauciones ante la posibilidad de nuevos aluviones de barro en las laderas.

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