Según La Nación, la resolución habilitó el envío sin empaque obligatorio, una medida que reactivó las ventas externas y benefició a productores del norte argentino. El primer camión partió desde Chaco rumbo a Uruguay, marcando un hito para el sector frutihortícola.
Tras 42 años de restricciones, la desregulación impulsada por el Gobierno de Javier Milei permitió que saliera desde Chaco el primer cargamento de sandías a granel con destino a Uruguay. La medida se enmarca en la resolución 21/25, que derogó una norma de 1983 que obligaba a los productores a embolsar la fruta antes de exportarla, una exigencia que había provocado la pérdida de mercados internacionales.
El productor chaqueño Walter Detzel, conocido en la región como “el Messi de la sandía”, destacó que la eliminación de ese requisito reabrió las puertas del comercio exterior. “Tuvimos que dejar de exportar porque el comprador extranjero no aceptaba la fruta embolsada. Con la desregulación recuperamos la libertad para vender a granel y volver a competir con países vecinos como Brasil”, señaló en diálogo con La Nación.
Detzel explicó que la posibilidad de exportar mejora notablemente la rentabilidad del sector, especialmente en el norte argentino, donde la producción de sandía alcanza su madurez antes que en otras regiones. “Vender al exterior conviene más porque el precio es estable y continuo. La apertura nos da previsibilidad y permite que los productores puedan planificar con tranquilidad”, aseguró.
El caso de Chaco simboliza el impacto de las políticas de liberación comercial promovidas por el Gobierno. Con precios internos que rondan los $400 por kilo y valores de exportación de $500, la medida no solo favorece a los productores locales, sino que refuerza el papel del país como exportador agroindustrial. Para Detzel y su equipo de más de 150 productores, esta nueva etapa representa, según sus palabras, “una oportunidad histórica para volver a hacer crecer la economía regional desde el campo”.






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