Según lo publicado en La Página de Eduardo German, el gobernador de La Rioja, “abrió la canilla de fondos” para intentar revertir el descontento ciudadano en la capital y recuperar el distrito más importante de la provincia, utilizando el manejo de recursos como instrumento de poder en lugar de impulsar soluciones estructurales.
El gobernador Ricardo Quintela tomó la decisión de abrir la «canilla de fondos» para el intendente Armando Molina, en un movimiento considerado de impacto electoral. Se trató de una estrategia dirigida a enfrentar el evidente «malhumor social capitalino» y tratar de revertir el encendido clima de descontento en el distrito más poblado de la provincia.
Las encuestas reflejaban una fuerte desaprobación hacia la administración municipal, lo que posiciona a la Capital como un punto de tensión clave para el justicialismo en un año electoral definitorio. Ante semejante escenario, Quintela consideró que una inyección de fondos era «drástica», pero necesaria para dar un giro político y salvar el control del distrito.
Este recurso a la distribución discrecional de recursos pinta un cuadro en el que la utilización del poder económico se convierte en una herramienta de contención política. El envío repentino de fondos no solo evidencia la preocupación por preservar la influencia en la Municipalidad, sino también el privilegio otorgado al manejo de recursos como instrumento para el poder en lugar de soluciones estructurales.






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